02 diciembre 2005

TERAPIAS MATRIMONIALES

TERAPIAS MATRIMONIALES

Estamos en el fin del mundo, el acabose de la vida, el punto final de la existencia y es que el susodicho esta insoportable de contento, este hombre no cabe de felicidad desde que le avisaron que ganó el Derby de sus palomas mensajeras. Ni cuando dijo “Sí, acepto” lo he visto tan feliz.

El Derby es una competencia que organizan los colombófilos (ya saben que odio esa palabrita porque me suena sucio como de cola), el caso es que se inscriben un montón de señores y llevan a los pobres pajaritos estos hasta el estado de Zacatecas y de ahí los sueltan al mismo tiempo y vienen volando sin parar hasta regresar a su respectivo palomar. Gana la paloma que mejor tiempo haga, en este caso la del susodicho.

¡Válgame el cielo! Ni cuando le enseñé el Predictor el susodicho ha brincado tanto de la emoción. Y ahí lo ves, suena el teléfono y ya no es ni para Lady Pubertiana, ni para el hooligan, ni siquiera para cobrarnos algo. Todas las llamadas son de sus amigos que lo quieren felicitar y así se la pasa mientras de refilón lo veo inflando el pecho, con un orgullo que no le cabe en el cuerpo.

Yo estoy pensando seriamente en fundar una organización de apoyo para las esposas de los colombófilos como esas donde ponen sillas alrededor y se paran y dicen: “Soy María del Carmen y odio las plumas”, mientras las demás te apoyan con las miradas. Que nos unamos con ese sentir que va más allá de la amistad, ese sentir que nos identifica los celos insanos, la posesión y todo eso que te despierta cuando tu estás pensando en frijolitos y tu marido en cuántos kilómetros hay de Zacatecas hasta el palomar.

Que pueda yo pararme en el estrado y liberada de todo mal decirles a estas mujeres, que las palomas son una terapia para los matrimonios, que los maridos pasen la vida trepados en la azotea es hasta terapéutico en la pareja. Que la distancia entre el palomar y la cama matrimonial despierta una cierta nostalgia que hace que los reencuentros sean más efusivos y pasionales. Despertarles un cariño que antes no conocían por ese olor a aves que les queda en la ropa cada vez que regresan diciendo que “Ni por equivocación han estado con las palomas”.

Ahhhhhhhh qué maravilloso sentir nos va a quedar en el alma, como cuando te terminas el último pedacito de chocolate de un pastel, qué útil y necesaria terapia para mantener un matrimonio duradero y estable.

Se los digo yo, que solo veo a mi marido cuando subo a ver el nivel del tanque del agua.





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