09 diciembre 2005

TE JUZGUÉ MELÓN Y ME SALISTE CALABAZA

TE JUZGUÉ MELÓN
Y ME SALISTE CALABAZA




Siempre pensé que para los matrimonios no había mejor anticonceptivo que los años, y es que a veces sin quererlo o sin pensarlo se te pasan los días en la rutina. Pensar que de novios nada más ves un rinconcito oscuro y se te ocurre cada obscenidad que Dios guarde la hora, y en el matrimonio ves ese mismo rincón oscuro y piensas quién fregados le va a cambiar el foco de 10 watts por uno que alumbre decentemente ¡faltaba más!

Y yo estoy así, lo confieso desde la privacidad que este diario íntimo me permite, porque entre ustedes que son los que me leen y yo tenemos esa misma complicidad que se da como cuando lo escribes en una libretita y le pones un candado quesque para que nadie lo lea, entonces les puedo decir aquí entre nos que estoy pensando una estrategia que nos alborote la hormona al susodicho y a mí como en aquellos años de burros en primavera y acné por toda la cara, decidida a secuestrar al enemigo a como dé lugar antes de que la rutina nos empolve la lujuria y terminemos saludándonos de mano ¡qué espanto!

¿Pero qué creen? De casualidad escuché al susodicho hablando por teléfono desde la profundidad de la despensa, porque han de saber que en esta casa la despensa es la caseta telefónica oficial y todos nos metemos ahí adentro y cerramos la puerta para poder hablar y escuchar bien porque el maldito teléfono apenas y se oye. ¡Vieran que buena resonancia hay para los chismes entre las latas de atún! Lo escuché pidiéndole a su hermana que cuidara a los hijos pero ya no entendí lo demás.

El sexto sentido que nunca me falla me dice que él susodicho está en el mismo canal planeando algo muy pervertido.

Nada más les digo que si no saben de mí los próximos días tengan ustedes la certeza que de aquel tarro de frijoles ya no queda ni la sombra. ¡Ohhhhhhhhh si!



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1 comentarios:

Humano dijo...

Se me hace que esta noche es de VIPS

vino, intriga, pasion y seduccion