03 agosto 2005

LOS BENDITOS VASOS

LOS VASOS SANTIFICADOS DEL SUSODICHO


Yo tengo un mal psicomotriz yo creo, por que la coordinación entre la espuma del jabón y mi Scotch Brite me causan tal conflicto que hacen que a cada rato quiebre un vaso de cristal.

¡Dios de mi vida! Ya me terminé los vasos azules que me regalaron cuando me casé, esos que estaban tan bonitos y juraba le iba a heredar a mis hijos, también me terminé los caballitos de tequila del susodicho y el pobre ahora tiene que andar sirviéndose en una taza de las que uso para el café, y como se le hace poquito va a rellenarse de vez en vez, creo que en el fondo me lo agradece.

Pero hoy de pronto cuando arreglaba el anaquel de los vasos me encontré muchos que no había visto antes. Unos lisitos sin chiste, muy simplones y habían como siete. Ni en cuenta de dónde habrán salido, pero me sentí complacida porque ya no se veía tan solitario el último vaso azul que queda y que no dejo que nadie lo use porque si se quiebra siento que se va a perder un poco el historial de los regalos de boda porque ya es lo único que queda de aquel día. Todo lo demás ya está roto o muy viejo (incluyendo al novio).

-¿Ya viste el titipuchal de vasos nuevos que encontré?- Le preguntaba al susodicho cuando sacaba del refrigerador el litro de leche que está prohibidísimo en la dieta.

-Yo los traje, son los envases de las veladoras- dijo el susodicho.

-¿Quéeeeeeeee?- Le preguntaba atragantándome con el pan, -¿Me estás diciendo que estás tomando leche en un vaso que antes era veladora para un santito?-


Y es que al susodicho le da por comprar y comprar veladoras porque su paciente la Señora Bruja esa le dijo que así iba a llenársele la sala de espera del consultorio.

¡Madre mía! Nos hemos de ir directito al infierno por estar tomando Chocomilk en un cristal que hasta ayer le rezábamos.

¿Y ahora cómo hago para lavarlos sin romperlos? Ya hasta me dio miedo. Mejor voy a sacar el vaso azul aunque tengan que apartar turno para tomar agua y que a nadie se le ocurra usar ni por equivocación las siete veladoras esas, no quiero terminar escribiéndo el Recetario desde el mismísimo infierno y a lo mejor allá la conexión es lenta con tanto fuego.

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