11 abril 2005

LOS DOMINGOS ES GRATIS


Cuando el susodicho llega a fin de quincena sin un quinto se le ocurre ir al súper en Domingo siempre muy temprano yo no entiendo. Yo hago maravillas mientras para hacer algo rico de desayunar con lo poco que hay en la alacena.

Llega y yo le ofrezco de desayunar pero el come poquito y yo me quedo con un sentir de ternura hacia él pensando que el pobre hombre está haciendo sacrificios aplacando su instinto de devorar todos los antojitos que se le atraviesan solo para que los escuincles se den el lujo de servirse doble. ¿Es lindo no?

Pero este Domingo el susodicho tuvo competencia con sus palomas y se fue, así que la que fue a hacer las compras fui yo.

Llegué al supermercado y trepé a mi querido hooligan al carrito y junto con Lady Pubertiana nos fuimos recorriendo de pasillo en pasillo y me di cuenta que al final del cada corredor hay una demostradora enfundada en minifaldita ofreciendo carnes (no las de ella ¡faltaba más!), si no de esas carnes frías, botanas, quesos, pan, galletitas con queso, tacos de carnitas, yogurt de sabores.

Llegué a la casa y ya con todas mis compras les di varias opciones para desayunar y resulta que los 3 decidimos dejar pasar el desayuno porque veníamos realmente satisfechos de tanta prueba de degustación que hicimos en el súper.



Entonces comprendí los sacrificios de nuestro mártir de la hambruna...¿pobresito no?





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