07 abril 2005

Hay que ser bien macho

HAY QUE SER BIEN MACHO...


Tengo que bajar un montón de kilos antes de que a alguna persona se le ocurra la barbaridad de felicitarme por mi embarazo cuando les digo que ya cerré la fábriquita de hacer niños desde hace 10 mil años.

Quise probar el milagroso Slim-fast que hace maravillas según tanto nos machacan en la tele. Pero el desgraciado del susodicho en cuanto le digo que me voy a poner a dieta empieza a hacerme la vida pesada cocinándose quesadillas todos los días, huevos en un jacuzzi de aceite y toda clase de antojitos.


-¡Hay que ser sádico para estar preparando esas tentaciones! – Le digo muy enojada.

Pero él ni se inmuta. Se suelta como si fuera Padre de la Caridad diciéndome un sermón de la fuerza de voluntad, de las pruebas que hay que soportar para alcanzar las metas y yo volteo a ver su estómago de sandía y en seguida le reviso los labios para ver si no le escurre una gotita de sangre ahora que se mordió la lengua.

-Es como si yo tuviera a Thalía enfrente – me explica en ese tonito irónico suyo, -No me la voy a comer.....¿o si? – lo dice muy convencido.

Yo ya llegué a la conclusión de que las neuronas en la cabeza de este macho semental se traen un affaire de esos del Crucero del Amor con sus espermatozoides.

-¡Peca pues! – le dije – ¡Que para eso hay ataúdes tamaño XL! – (con o sin Thalía atragantada en el cogote)





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