05 abril 2005

CARAS VEMOS, COBRADORES NO SABEMOS


El susodicho tan comunicativo como es le da los datos personales a cuanta señorita curvilínea se los pida. –¿Qué no te das cuenta que la rubia esa puede ser una Osama con faldita?- le digo. Argggggg me revienta pero para él es como que le pasen una cervecita fría en un día caluroso y decir “No Gracias” simplemente no puede.

Ese es el anzuelo, después compra algo totalmente inservible, con defecto de fabricación (por algo se lo venden en oferta de último momento) y se enoja tanto que simplemente decide que no va a pagarlo.

El otro día llaman por teléfono. Desde que descuelgas y oyes una cancionsita asquerosa tipo Midi ya adivinas que es un cobrador. Las rubias oxigenadas le dejan el trabajo sucio a ellos.

Debería dejar que lo encarcelen y así nada más me preocuparía en comprarle cajetillas de cigarros pero no, ahí voy de encubridora.

-Disculpe Señor, ya le dije 199 veces que no se encuentra, ¿lo podría apuntar en su base de datos? Para que no trabaje en vano – Le digo (Todavía mi alma caritativa le quiere ahorrar una futura artritis causada por marcar mi número cada 15 minutos)

Pero el pobre hombre que ha llegado a su límite a la víspera de su doscientava vez comienza a rememorar a la madre del susodicho (la mía no tiene nada que ver en este asunto).

Yo respiro, lo contradigo, hasta le digo que lo estoy grabando (eso lo ví en una telenovela debe funcionar) y él sigue alzando la voz cada vez más.

Ya cuando tenía el auricular a 2 metros de mi oreja le dije –Mire señor, cálmese. Yo a ese méndigo viejo lo estoy buscando hace unos cuantos meses porque el desgraciado se fue y me dejó sin un quinto con los niños muertos de hambre, así que si lo encuentra usted primero por favor dígale que dé la cara a ver si le paga a usted primero que a mí –

Jamás volvió a llamar. Una de dos, o pensó que llamó sin querer al número de su casa o logré tocar las fibras más sensibles de su alma cobradora.

Cuando llegó el susodicho lo amenacé – En este instante vas y regresas la mugre esa que compraste o te peleas y pides devolución porque estoy hartaaaa entiendes...¡Hartaaaa! -

El Sábado fuimos al centro comercial a regresar la super novedad inservible esa, cuando se acerca un Osama guapísimo, de pantalón oscuro y ojos color de cielo con un aparatito para dar masajes a un super precio de oferta solo por 24 horas y me lo planta en la espalda suavesito moviéndolo circularmente detieniéndolo con sus brazotes musculosos justo cuando el susodicho voltea y me escucha diciendo:


- Sí joven claro, mi teléfono es ........ -







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