14 marzo 2005

VEN, ...TE VOY A ENSEÑAR LAS FLORESITAS DEL CAMPO,
PERO NO SE LO DIGAS A NADIE.

¡BIIIIIIP BIIIIIIIIP BIIIIIIIIIIP!


El Abuelo (papá del susodicho) es un viejecillo retebuena gente. Ya tiene 84 años y todavía tiene ganas de enseñarle las floresitas del campo a la hija de la vecina.

Así nos decía mi papá cuando quería hablarnos de la vida y esas cuestiones sexuales. En lugar de decir SEXO...quiere sexo el viejo, ahhhh no él muy sutilmente decía: Quiere enseñarle las florecitas del campo.

Me acuerdo cuando vendió todo lo que tenía y se puso a construir una casita en la parte de atrás de la casota de la Márgara (la hermana del susodicho). De ahí heredó lo tilichero el susodicho. Puso su ropero tamaño big-mac en su recamara que apenas cabe. Uno no sabe, no son cosas de la edad, le dije al susodicho. Es que ahí tenía guardada un montón de ropa de su esposa, ¿Cómo iba a deshacerse de eso?

Y le dice la Márgara que la done a un asilo, o algún lugar donde le den uso y él voltea a la ventana con los ojos vidriosos sin decir una palabra. Y yo como que lo veo y no, así no más de reojo y comprendí que los recuerdos para una persona mayor son como su mástil y quién sabe...quizá significan sus florecitas del campo.



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