20 agosto 2004

ROMANTICISMO A 60 WATTS

Qué lejos quedaron las cenas a la luz de las velas, los manteles dibujados bajo el vaivén de un pabilo, y no es precisamente por escasez de romanticismo, si no porque en esta casa las velas están betadas.

Siempre he tenido una conexión muy directa entre ambiente y olfato. Tengo la mala maña de oler todo lo que encuentro...los libros los abro a la mitad y pego las narices justo al centro, como si ese aroma pudiera confesarme tantas cosas escritas en cada página. Cuántas veces hemos relacionado algún olor con alguna situación o persona. Mucho recuerdo que mi abuelita la pobre olía a "guardado" (perdóname abue desde el cielo tú me comprenderás), así me parecía pues su ropa tenía un olor muy específico y como nunca salía yo decía que así olía, mi hermana tenía una amiga que olía a humedad ¡en serio!, la oficina de mi hermano huele a perro, el campo a anís...en fin, ya podría tener un catálogo completito.

Con ese afán solía comprar las velas aromáticas que vienen en un vasito de vidrio y me parecía un desperdicio que se consumieran nada más del centro dejando toda la orilla de cera, así que con la intención de no desperdiciar nada juntaba la cera en un pocillo de cerámica y así lo podía poner a quemar otra vez para que siga oliendo rico.

Ahí estaba yo, comadreando por teléfono con una amiga (como ni me gusta !) aprovechando una siestesita de mi querido hooligan y que la lady pubertiana estaba muy entretenida. De repente escuché un gshhhhhhhhhhh y cuando volteé la cabeza para buscar de dónde venía el mentado sonidito me dí cuenta que la cera caía sobre la mesa haciendo una especie de flama en ebullición...


¡Madre mía! Lo primero que se me ocurrió fué tomar la jarra de agua de la comida y echársela encima para apagarla ...(Pregunten en 100 Mexicanos dijeron y seguro hubieran hecho eso!) En unos segundos la llama creció como si le hubiera echado una jarra de viagra...mentada azúcar del agua de limón, yo qué madres sé de química !! Se hizo un flamón más grande que los escupitajos de los que se paran en los semáforos del periférico.

Mi mente trabajó como tipo la de Jimmy Neutrón cuando dice: PIENSA GUEY...PIENSAAAAA!...entonces, corrí a la cocina y tomé la tapa de una olla y me acerqué cual vil bombero recién egresado y la puse encima, y ya por fin...¡fuego controlado !

Después pues a hacerla de pintora pa quitar toda la pared tiznada...(tiznada la que me lleva por querer que todo huela rico)

Así que desde ese día ya no preocupo tanto pues mi casa...huele a .... ¡casa !

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