07 julio 2004

CALIDAD O CANTIDAD

Tengo unas vecinas; dos niñas que han echo buenas migas con Lady Pubertiana. Estas escuinclas reparten el día entre su casa y la mía. Su mamá es una mujer joven, apenas treintona creo, que quedó viuda por esos azares delictivos de esta ciudad.

A veces las odio por estar todo el santo día aquí metidas pero al ratito se me pasa cuando veo que Lady Pubertiana se entretiene tanto con ellas que hasta las ganas de molestar se le olvidan.

A fin de cuentas, les ayudo a hacer la tarea, les doy de comer, las escucho hablar de tontería y media y el poco o mucho tiempo que la pasan entre estas paredes forman parte ya de la familia.

Creo que hasta el susodicho las toma en cuenta cuando compra los antojos de los escuincles.

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