18 septiembre 2006

UN HOOLIGAN BIEN ENTENDIDO

UN HOOLIGAN BIEN ENTENDIDO


Hoy en la mañana me levanté como siempre a arrear escuincles para irse a la escuela. Que si báñate, que si no se te ocurra plancharte el cabello que vas a estudiar no a un desfile de modas, que quedan 5 minutos y así hasta que en una de esas fui a ver a mi querido hooligan que se estaba tardando horas en la regadera porque ya saben que este escuincle no le gusta ese tema, pero cuando le da por bañarse lo hace como para siempre. Ya lo ví ahí bajo el chorro de agua muy enojado.

-No me voy a lavar la cabeza – dijo en tono muy serio.

-Chamaco cochino, ¿cómo de que no?- le empecé a sermonear como todos los lunes en la mañana.

Ay pobre escuincle, se fue a la escuela lavadito del cuello para abajo pero lo que es la cabeza no se tocó ni un pelo porque según dijo el shampoo para cabello graso es para dejarte grasoso ¡válgame el cielo! Ya ni le dije que lo que traía en la mano era un jabón con extracto de olivas porque para las comprensiones que se carga este escuincle en una de esas se lo vaya a botanear.


Por eso ya amenacé al susodicho para que se desayune todos los días unas Zucaritas porque ustedes han visto que ahí arriba en un ladito con letras grandes dice "Hará un tigre de ti" y una nunca sabe.


¡Faltaba más!

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