05 julio 2006

EL EFECTO MELÓN

EL EFECTO MELÓN


Oíganme, me van a perdonar pero me tienen infartada con que si aparte de que urge que el IFE de fe de algún ganador porque ya no soporto al Peje con sus necedades y a Jelipón con sus discursos y luego va una al mercado de lo más tranquila, pone en su bolsa los limones de lo más tranquila, todavía el marchante pregunta que si un kilo, que ándele güerita. Andele pues, un kilo. Que todavía se pone una a probar, porque ahhhh cómo traga una en el mercado te dan a probar de todo, ándele está rico. Todo iba así, de lo más tranquilo hasta que en el puesto de al lado se para la tal Ninel Conde ¡madre santa! Los ojos de todos, T-O-D-O-S incluyendo al susodicho que me venía cargando las bolsas se les salieron, ya no se pesaban en la báscula mis limones, se pesaban los melones de la mujer esa, y un babeadero que dios guarde la hora ¡qué bruto! Viene la mujer con unas mallas entalladas entallada-a-a-a-as y todavía se da el lujo la desgraciada de traer una blusita pegada.

-Ya ves, está bien flaca- le decía yo al susodicho que por poco y se come un mosquito que venía volando derechito a su bocota abierta pero él a todo me contestaba con un “Ajá”

- Y además, toda operada la vieja- y el susodicho nada, seguía con su “Ajá”


Eso, hasta que despertó de su cataclismo oftálmico cuando le metí un pellizco de aquellos.

-¿Y mis limones?- le preguntaba yo al susodicho que traía 10 bolsas pero en ninguna venía ningún limón. Regresé al puesto y ni el marchante los pesó, ni el chalán los guardó, ni el susodicho los cargó, es más haciendo cuentas creo que ni siquiera me los cobró.


Ya ven científicos del mundo, no se preocupen ya no gasten tiempo y esfuerzo en hacer pruebas que yo ya comprobé el efecto que puede producir en la testosterona dos melones copa B.

¡Hombres estos!

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