20 marzo 2006

EL LADO B DE LA RECONCILIACIÓN

EL LADO B DE LA RECONCILIACIÓN


¡Ahhhhh qué les cuento! Bien me dijo Shered, Aristóteles, Chucho, Lirva, Pilili y hasta el Santo de Víctor Denis que jamás se pelea con su mujercita que la mejor opción eran los frijoleiros. Lo estuve pensando todo el día por que no es fácil dejar el ego lastimado a un lado y hacer que nada pasó, y es que a mi me pasa como en las telenovelas que de pronto se me viene como en flashback así en blanco y negro los gritos y sombrerazos que pasaron y me vuelvo a enchilar ¡qué horror! Y eso que hubiéramos podido ganar el Oscar a la mejor actuación ayer que nos fuimos a una comida en casa de la Márgara, que es la hermana del susodicho y nadie sospechó nuestra risa fingida. ¡Qué bruto! El susodicho parecía Jack Nicholson con las cejas arqueadas y entrecerrando el ojo se acercaba y me decía entonando una voz seductora, “¿Quieres refresco?” y a mi hasta miedo me daba ¡qué cosa! Ya lo veía ir y venir caminando erguido, inclinando la cabeza un poco y sumiendo la panza, hasta ni siquiera discutió nada con mi mamá que también la invitaron y eso sí que es algo rarísimo.

Ya después en la noche nos regresamos y él seguía igual, por primera vez en su vida y ante los ojos atóntitos de sus hijos manejaba tranquilo, hasta parecía que disfrutaba el paisaje (ya sé que me van a decir que es atónitos, pero no, este es “atóntitos” porque nos tenía de un tontos a todos que no vieran). En cuanto llegamos se bajó corriendo del coche, yo pensé que ya le andaba por llegar al baño pero no, se dirigió a mi puerta y muy caballeroso la abrió y extendió la mano para ayudarme a bajar, a Lady Pubertiana no le gritó como siempre que se la pasa pidiendo cada tres segundos que le cambies a la estación del radio, fue algo increíble les juro.

Ya en calma se puso la pijama y yo lo veía de refilón, se quitaba la camisa despacio como en las películas y en seguida ponía pose de fortachón como cuando se ve al espejo y se pone morado de tanto aguantar la respiración y yo que siempre tengo una respuesta esta vez seguía sin poder decir nada.

Tengo que reconocer que esta vez el marcador se le puso a su favor y yo estaba simplemente en la banca y ya con la alacena repleta, nos volvió la felicidad a esta casa.

Por eso les escribo de lo más tranquila, después de todo no cualquiera tiene al clon de Jack Nicholson sirviéndole el café a una.


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