17 febrero 2006

LAS TELENOVELAS DE LA VIDA REAL

LAS TELENOVELAS DE LA VIDA REAL



Hace muchos años pasaban de noche una telenovela que nos tenía a todos enganchados, qué les digo, los protagonistas eran Juan Ferrara y Lourdes Munguía, dos artistas que en ese entonces estaban en su mejor época. Llegaba la noche y el susodicho y yo nos plantábamos en la cama a ver la televisión como hipnotizados, casi casi le podía sacar una uña enterrada y ni siquiera gritaba groserías como siempre.

Yo no sé qué pasaba pero en ese entonces todos caían con que me parecía a la tal Lourdes Munguía, me lo decían 2 o 3 veces al día ¡qué cosa! Hasta Polito el jardinero me lo dijo, andaba en chanclas rotas casi descalzo el hombre pero bien que veía telenovelas, hasta el susodicho de vez en vez me decía “Cecilia” el desgraciado que siempre se burló de eso.

Con las ganas que tuve de que el susodicho fuera “Claudio”, un empresario rico y con una voz de lo más sensual queriendo conquistar a Cecilia sin importarle que otras resbalosas anduvieran tras él. Pero este Claudio Susodicho que odia las corbatas jamás me llevó a Nueva York de ida y vuelta, ni le regaló joyas carísimas a ésta pobre Cecilia que a aunque sabía que no tenía ni un avión particular, siempre lo ha querido al desgraciado.

Hubo una parte en que Claudio entraba a la oficina y con solo mirar a Cecilia se derretían los dos, Claudio llevaba las manos a la cintura de Cecilia aventando el portafolio y se les alborotaba la hormona sin importarles que estuvieran en horas de trabajo ¡qué cosa! Ahí justo fue cuando Claudio le dio el primer beso a Cecilia. Para pronto me acordé que mi Claudio Susodicho que solo cuando iba a la escuela cargó un portafolios, un buen día aventó las pinzas con las que saca las muelas y me plantó un beso igual, fue el primero, aunque la verdad yo no sentí nada porque tenía la boca anestesiada. Pobre me preguntó si quería ser su novia y yo nada más dije “Aaaá” de que me tenía con una manguerita para sorber saliva y él luego luego entendió que sí. ¡Ahhh lo que tiene que hacer una por ahorrarse las consultas de veras!

Una parte de la telenovela Claudio y Cecilia se la pasaron separados por las intrigas, y nosotros sufríamos igual que cuando se nos enferma un hijo. Pasaban capítulos y capítulos y todos llorábamos hasta que un buen día Claudio muy decepcionado se iba lejos para no volver y Cecilia corrió en medio de la lluvia, yo jamás hubiera corrido así porque luego ni quien me aguante con el cabello a la afro, y se ve que se abrazan y se van cayendo lento al suelo hasta que desaparecen de la pantalla.

Lo malo de todo es que en esta casa podemos no ver telenovelas en meses y meses pero el final lo vemos de cajón aunque no entendamos ni quien es quien, pero en ésta, que era nuestra telenovela favorita, no alcanzamos a ver que ahí ya reconciliados y a punto de subir al avión de Claudio pusieron la palabra FIN. Y es que aunque jamás hagan tomas de lo que pasa en el suelo cuando salen de cuadro los personajes, el Claudio Susodicho y yo nos completamos el capítulo porque nunca nos ha gustado andar dejando esas cosas a la imaginación ¡faltaba más!

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