16 diciembre 2005

UNA NAVIDAD A LA MEDIDA

UNA NAVIDAD A LA MEDIDA

Qué les cuento, me voy de vacaciones con toda la tropa a pasar estas fiestas, por eso vengo a despedirme con todo mi cariño pero no se preocupen porque amenazo con volver y es que ya huele a Navidad y a mi me da terror porque nada más de oler tanta comida subo un kilo así como por ósmosis, ¡qué miedo! Dijo la nutrióloga que me va a mandar una dieta que permite muchos antojos, yo ya le prometí seguirla al pie de la letra y es que ella no acaba de entender que yo soy una especie de bulímica con Alzheimer y es que me doy cada atracón que Dios guarde la hora pero lo malo es que siempre se me olvida vomitar.

A mi me encanta la Navidad y confieso que junto con ella toda su mercadotecnia. Jamás se me van a olvidar los intercambios de regalos en casa de mi abuela; ese alterón de cajas con moños de colores y la ansiedad de que los abrieran todos de un jalón. Me acuerdo como si fuera ayer del brasiere con varillas que me regaló mi tía cuando todavía ni a una triste talla A llegaba.

Cuando recién me casé me tocó pasarla con la familia del susodicho y antes de salir, sin que lo hubiera yo notado, mientras marcaba el número para desearles una feliz noche a mis papás se me atragantaron las palabras en el cable del teléfono y después de un “Te quiero pa, que la pasen bien” colgué con un alterón de kleenex moqueados. Estoy segura que del otro lado estaban igual, aunque no dijimos nada bien lo pude percibir.

Después vinieron los años, los hijos, más intercambios de regalos y cenas llenas de gente. Ahora veo al hooligan y a Lady Pubertiana disfrutando las posadas, las piñatas, cantando villancicos y abriendo regalos y sé que un día inevitablemente vendrá un cable de teléfono entre nosotros y talvez sabiendo que han hecho su vida, sea ese su mejor regalo de Navidad para mí.

Y nos quedaremos solos el susodicho y yo como cuando empezamos nuestra historia o cuando empezaron nuestros padres y nuestros abuelos, con los mejores invitados a la mesa: NOSOTROS, y logremos sentirnos felices de haber saboreado ese sentido real a la Navidad y entonces estoy segura, cualquier tristeza se verá tan pequeña como un 32 A cuando por fin ya alcanzaste el 36 B.



.



PD - Les dejo el refrigerador lleno por si acaso les entra el antojo, cuiden por favor el Recetario y vengan a barrer de vez en cuando que yo prometo regresar para el 3 de enero con muchas recetas nuevas. ¡Felicidades a todos!


.

1 comentarios:

Humano dijo...

FELIZ NAVIDAD TE DESEAMOS A TI!!!!


me encanta el humor con que escribes en tu blog.

Anyway... felices fiesta y un abrazo a tu familia