11 noviembre 2005

TRAUMAS DE MISS UNIVERSO

TRAUMAS DE LA VIDA REAL


Ayer estaba sentada en casa de mi hermana, tomándonos el café con galletitas de chispas de chocolate muy a gusto cuando de pronto llegó la vecinita, una niña de 12 años a saludar y me dijo, “Qué guapa señora”. En ese momento ya no era yo la que alzaba la taza y sorbía café. Era yo Lupita Jones, la única Miss Universo Mexicana remojando galletitas de salvado light en el café, porque una belleza así jamás se atrevería a probar ni por equivocación el chocolate. Ya ni siquiera traía mi chal del nabo ese que tanto me critica la Lady Pubertiana, ya llevaba yo el letrero ese que se cuelgan como estola cruzándoles el pecho diciendo “MISS UNIVERSE”, hasta me dio por inercia levantar la mano y menearla saludando y pelando los dientes con mi mejor sonrisa.

Todavía se fue con Lady Pubertiana a escuchar su música esa horrible por allá y yo sentía que me movía en c-á-m-a-r-a- l-e-n-t-a mientras mi cabello iba ondulándose de un lado a otro cayendo como cascada.

Después de un rato que yo seguía pelando los dientes regresó a despedirse.

-¿Te fijaste lo que me dijo Denise? – le pregunté a Lady Pubertiana, todavía haciéndole énfasis en el "ya ves como ella sí reconoce mi belleza y tu no babosa escuincla".

-Síiiiii- contestaba Lady Pubertiana colgando mucho el tono de voz -¡Qué baaarbeeeraaaa!- dijo.

¡No hay justicia en la vida para nosotras, Las Miss Universo de veras!



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