28 marzo 2005

MENTIRAS DE LA VIDA

MENTIRAS DE LA VIDA REAL

Decir mentiras no es cosa fácil. Es más, hay que ser sumamente creativo, con un sentido sensible capaz de recrear en el interior una gama de suposiciones a las posibles preguntas. Lo cierto es que mi mente trabaja así. Si Lady Pubertiana falta a la escuela por flojera, así de simple, una vil y simplísima flojera yo en mi mente ya armé toda una estrategia infalible para la Directora.

-Pero qué digo má...¿me haces justificante? – Y yo que tengo dominada la situación (no me queda de otra, compartí su flojera y le solapé quedarse en casa) le digo – No te preocupes mija – mientras escribo en la computadora. No es lo mismo una realidad por más ficticia que esta sea si se ve en Times New Roman.

Miss Arizmendi:


Le suplico disculpe usted a Lady Pubertiana pues se encontraba enferma a causa de una intoxicación provocada por un pescado en mal estado. El Doctor ya le recetó y se encuentra en tratamiento por lo que en estos días se irá poniendo al corriente en sus trabajos pendientes.

Atentamente,
Sra. De Pinocho


Así sentí que lo firmé. Pinocho se hubiera quedado con el ojo cuadrado y me hubiera dado el primer crédito a mí en lugar de andar desperdiciando el tiempo dentro de una ballena.

En el transcurso que iba redactando el mensaje yo ya tenía previsto que si faltó en viernes fue vigilia y por lo regular se come pescado, que si era intoxicación es lo suficientemente molesto como para permanecer en casa sin que te hagan ir por los libros, que las probabilidades de que la dejen descansar para que se reponga son muy altas y que si fue con el doctor es que la cosa está grave.

También tengo por ahí guardado el Lado B, ese es exclusivo si te piden que lleves el justificante casi con la huella dactilar del doctor.

Y las dos que tenemos un clan perfecto de complicidad teníamos ideado un día espléndido de pantuflas viendo cuanto programa hubiera en la televisión matutina.

-¿Porqué diablos esta escuincla no va a la escuela ehh???, Que....¿para eso trabajo como burro?.. ¿Para que se quede de fodonga nada más porque síiiii ?? Además, ¡Comimos milanesas, no pescado!– Alegaba el susodicho cuando le dimos la noticia de la intoxicación.

- Mi vida siéntate – le dije, - ¿Qué no probaste el sashimi que hice de botana?




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